Esta comarca serrana, conformada por un total de 48 municipios es uno de los lugares con más personalidad y más reconocibles de toda Andalucía. Además, fue refugio para muchos de los moriscos que huyeron de Granada tras la toma de la ciudad, en 1491, con Boabdil a la cabeza. Buena parte de sus descendientes permanecieron aquí hasta su expulsión, a mediados del siglo XVI, y eso se nota en el tipo de construcciones, en la gastronomía, e incluso, en las tradiciones festivas de la zona, con clarísimos rasgos del pasado musulmán. Desde las laderas de la Sierra Nevada hasta el Mediterráneo y desde el valle de Lecrín hasta la Sierra de Gádor y el delta del río Andarax, se encuentran, aparte de un ecosistema riquísimo, localidades tan bellas como Lanjaron y el manantial del que se abastecen de agua miles de hogares en todo el país; Orgiva, principal núcleo de población de la Alpujarra Alta y con un castillo-palacio que pertenece a una familia descendiente del Gran Capitan, al que fue cedida la localidad por lo Reyes Catolicos; Pampaneira, de apariencia bereber y declarada Conjunto Histórico-Artistico, como Capileira i Bubiob, localidades vecinas; Trévelez, uno de los pueblos más altos de España y sede de un importante negocio en torno al jamón, que aquí se cura gracias a los gélidos aires que llegan de la sierra; Cadiar, que también mantiene algunas trazas de su pasado bereber; Alcútar y Bérchules, donde está la cueva en la que se refugió ibn Aboo, que participó en la rebelión de los moriscos del siglo XVI; las Mecinas; Válor, pueblo de Fernando de Córdova, cabecilla de la sublevación morisca, y donde se conserva su casa natal; o Ugijar, puerta de entrada a la Alpujarra almeriense y en la que destacan las casa señoriales que se construyeron entre los siglos XVI y XVII.
