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10 excursiones

Indice

Itálica, la primera ciudad fundada por los romanos en la península Ibérica y cuna de emperadores. La necrópolis también romana de Carmonam, y sus alcázares. Las villas monumentales de Osuna, Ecija, Marchena, Utrera Y Estepa. Y la naturaleza de la Sierra Norte, de Doñana y del corredor del Guadiamar.


Itálica: memorias de Trajano y Adriano

Si Hispalis, la Sevilla romana, era una ciudad importante, de la que partían hacia la capital del imperio los barcos llenos a reventar de trigo, vino, aceite y metales de la Bética, Itálica, a nueve kilómetros al norte, todavía lo era más. En 206 antes de Cristo, cuando los romanos todavía no habían levantado en Hispania más que tiendas de campaña, Publio Cornelio Escipión, alias el Africano, eligió este lugar para dejar a buen recaudo a los heridos y veternaos de su ejército. Aquí nació en el año 53 Trajano, el primer emperador de origen hispano. Y, aunque no es seguro, también pudo hacerlo su sucesor, Adriano, que construyó un nuevo barrio con anchas calles porticiadas, agua corriente y cloacas. Sobre las ruinas de la parte vieja se erigió en 1595 el pueblo de Santiponce.

Que Itálica no fue un villorrio es algo que salta a los ojos viendo su anfiteatro elíptico de 153 metros de largo por 132 de ancho. Al sur de éste se descubren las murallas, la muy regular cuadrícula urbana y las nobles viviendas cuyos elementos más ricos y expresivos, los mosaicos, han acabado dándoles nombre: la de Neptuno, la de los Pájaros, la del Planetario... Otro lugar que impresiona es el teatro, en el que podían caber holgadamente unas 3000 personas. Está algo apartado de todo lo demás, en el casco urbano de Santiponce, y para verlo hay que reservar (618 896 520), el resto del yacimiento se visita por libre.


En bici por la Sierra Norte

Las suaves formas de Sierra Morena configuran este espacio natural del extremo septentrional sevillano, el más extenso y representativo de la provincia. Un paraje en el que predominan las dehesas centenarias de encinas, alcornoques y quejigos, salpicadas de pueblos de tradición ganadera como Cazalla y Constantina. Es también el paraje más lluvioso, lo que explica la existencia de cauces tan notables como la rivera del Huéznar, que parte el parque por la mitad y alimenta con sus aguas uno de los bosques de galeria mejor conservados del sur peninsular. Para gozar de este bosque lo mejor es seguir en bici el trazado de un antiguo ferrocarril minero que corre paralelo al río desde la estación de Cazalla-Constantina hasta su nacimiento cerca de San Nicolás. Fresnos, olmos, sauces y alisos sombrean este tramo del Huéznar, en el que habitan nutrias y truchas. Rebasada la zona de pozas y cascadas donde nace el río, la vía verde enfila por entre dehesas hacia el cerro del Hierro, un espectacular paraje kárstico en el que el agua, la roca caliza y la actividad minera han obrado sorprendentes formas: simas, grutas, galerias y pasadizos. Son 18 kilómetros, sólo ida, más información en www. sierranortedesevilla.com y www.viasverdes.com.




Carmona: del alcázar a la tumba

A 38 kilómetros al este de la capital se alza esta antiquísima población, tan rica en historia como en palacios, templos y murallas. Nada menos que 35 monumentos hay en Carmona, según la lista que facilitan al visitante. Está el alcázar dela Puerta de Sevilla, recinto amurallado de origen cartaginés que reformaron los romanos y los árabes. Y está el alcázar de Arriba, antigua fortaleza almorávide, luego residencia de Pedro I y hoy un hotel de Paradores con vistas enormes del paisaje circundante, con precios también enormes. La iglesia prioral de Santa Maria, gótica, se levantó en el siglo XV sobre una mezquita de la que aún se conserva el patio. Al lado, en la casa-palacio del marqués de las Torres, se halla instalado el Museo de la Ciudad, imprescindible para desentrañar el lío formidable de siglos y piedras que es Carmona. También sencillita es la necrópolis romana que hay a la salida de la población, en la cual se han exhumado alrededor de 300 tumbas, mausoleos y quemaderos. 


Ecija: salteado de torres y palacios

Es conocida como la sarten de Andalucía, pero ella prefiere que le digan la ciudad del sol y de las torres: cuenta con 11 iglesias con torres barrocas, la mayoría adornadas con relucientes azulejos. La más bella es la de San Juan, seguida de la de Santa Maria, que recuerda a la Giralda. En este útlimo templo hay un patio porticado lleno de piezas arqueológicas. Además Ecija presume de poseer el balcon mas largo de Europa, el del palacio de los Marqueses de Peñaflor, cuya barandilla de hierro forjado mide 59 metros. Otro palacio, el de Benamejí, alberga el Museo Histórico Municipal, donde puede admirarse la escultura romana de la muy alta y fornida "Amazona herida". Ecija está a 89 kilómetros de la capital yendo por la A-4 hacia Córdoba, www.turismoecija.com.


Los nueve "zurbaranes" de Marchena

De Marchena fue el escultor Lorenzo Coultaut Valera, al que ya conocemos de los monumentos a Bécquer y a Colón de la capital sevillana. Y al que podemos seguir conociendo garcias a la exposición permanente de su obra que hay en la puerta de Morón, donde también se aloja la oficina de turismo. Otra vistosa puerta de la antigua muralla es el arco de la Rosa. Está junto a la plaza dedicada al marchenero padre Alvarado. Murallas y esculturas aparte, el gran tesoro de Marchena es la iglesia gótico-mudéjar de San Juan Bautista y, dentro del templo, en la sacristía, el Museo de Zurbarán, con nueve lienzo de este pintor. Marchena se encuentra a 64 kilómetros de la capital yendo hacia Granada por la A-92, www.turismomarchena.org.


Osuna ducal y universitaria

En 1548, para contrarrestar los ataques heréticos de Oxford y la reforma de Enrique VIII de Inglaterra, se le ocurrió a Juan Téllez Girón no escribir un libelo o pagar unas misas sino fundar toda una universidad con una potente facultad de teología. Así se las gastaban los señores de Osuna. Y así le fue a esta villa de la campiña, que aún hoy rezuma poderío por todos los poros de sus nobles piedras. Dominando la población desde una colina se erige la colegiata, de estilo renacentista, que atesora cinco lienzos de Ribera; dentro se halla el Panteón Ducal. Muy cerca quedan la Universidad y el convento de la Encarnación, con un magnifico zócalo de azulejos sevillanos en el claustro. vale la pena pasearse por el palacio barroco del Marqués de la Gomera, hoy hotel, y por el Museo Arqueológico, donde se exhiben los recuerdos de la vieja "Urso", a la que César dejó acuñar moneda: el ursón. Osuna está a 90 kilómetros de Sevilla por la A-92 dirección Granada, www.ayto-osuna.es.


Corredor Verde del Guadiamar

Han pasado 11 años desde el vertido de la mina de Aznalcóllar y el Wadi Amar vuelve a ser un río depríncipes o el príncipe de los ríos, que los traductores no se ponen de acuerdo. Su cauce, restaurado y protegido, es un pasillo verde que va de Sierra Morena a Doñana atravesando 80 kilómetros de dehesas, pinares, campos de cereales y marismas. Primero hay que acercarse al Centro de Visitantes, en Aznalcázar (www.ventanadelvisitante.com), desde cuyas alturas se contempla el río, el frondoso bosque de ribera y un puente romano. Luego hay que visitar, allí al lado, el jardín botánico de Buitrago, donde pueden verse las especies características del lugar y las marcas en los árboles que recuerdan el nivel que alcanzó el lodo tóxico, por encima de la cintura. Y, por último, hay que echarse a andar por el camino que acompaña al río hasta la reserva natural de la Dehesa de Abajo, ya en zona de marismas, donde se concentra la mayor colonia de cigüeñas blancas de Europa. Son alrededor de 20 kilómetros, solo ida. 


Utrera y su Ayuntamiento temático

En esta luminosa villa de la campiña hay dos iglesias bien hermosas, la de Santiago y la de Santa Maria de la Mesa, y en lo más alto un castillo almohade. Ninguno de estos monumentos supera la curiosidad al santuario de la Virgen de la Consolación, la patrona de Utrera. Es del siglo XVIII y tiene un artesonado mudéjar espectacular zócalo de azulejos y cenefas en las que pueden leerse alabanzas a Alá, añadidas por algun despistado decorador romántico en el siglo XIX. Tampoco tiene desperdicio la sacristía. Otro lugar curioso es el Ayuntamiento, antiguo palacio del conde de Vistahermosa, uno de cuyos últimos propietarios decoró sus estancias de forma temática: sala de costura china, comedor pompeyano, salón de baile árabe y despacho inglés, ahora usado por el alcalde. Queda a 37 kilómetros de Sevilla y se va por la A-376, www.utrera.org.


La dulce e histórica Estepa

En la ladera norte del cerro de San Cristobal se apiña el caserío, blanco como el azúcar, de la capital del polvorón, la Astapa púnica que en el año 206 antes de Cristo inventó el postre, nada dulce por cierto, que luego se puso de moda en todas las guerras contra los romanos: el suicidio en masa. Once empresas se dedican a la elaboración de polvorones y mantecados, y en una de ellas, La Estepeña, hay un museo que es una fiel reproducción de un obrador de finales de siglo XIX. El otro símbolo de Estepa es la torre de la Victoria, un antiguo campanario barroco de 44 metros que domina buena parte de la campiña. Tampoco es baja, 26 metros, la torre del homenaje del Alcázar, que está en lo más alto del cerro, junto a otros restos del recinto amurallado que construyeron los moros y los caballeros de Santiago, unos después de otros. En la Oficina de Turismo, www.estepa.com, ofrecen visitas guiadas para grupos e individuales.


Doñana: tesoro a la vista

Aquí, a orillas del viejo Betis, anduvo cavando hoyos hace más de 80 años Adolf Schulten. El arqueólogo alemán que había desenterrado Numancia buscaba en vano la mítica Tartessos, cuando el gran tesoro, en realidad, estaba a la vista. Este pedazo de España salvaje, donde río, tierra y océano se entreveran es uno de los últimos refugios del lince y del águila imperial ibérica, y lugar de paso, cría e invernada para decenas de miles de aves europeaas y africanas. Aunque Sevilla se asoma al parque por el norte, la mejor opción para adentrarse en él se ofrece por el lado onubense. Del Centro de Recepción El Acebuche, a tres kilómetros de Matalascañas, salen las excursiones en vehículos todoterreno, www.donanavisitas.es, que, en cuatro horas, recorren los ecosistemsas más representativos de Doñana (la playa, las dunas, la vera, las marismas y los cotos) llegando hasta la desembocadura del Guadalquivir, frente a la población gaditana de Sanlúcar de Barrameda. Desde Sevilla hasta El Acebuche hay 96 kilómetros, y se va por la autovía de Huelva, A-49, deviándose en la salida 48.