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Zambra

Zambra

se bailan todas las parejas formando rueda a los novios.
La zambra fue muy popular en los espectáculos de las décadas del 50 y 60 del siglo XX, está inspirada en un tipo de música donde resalta el exotismo que exigía la época evocando el ambiente gitano de las cuevas del Sacromonte -que a su vez no hacía sino continuar la herencia morisca-. Este estilo se canta y acompaña generalmente sobre el modo armónico andaluz y en el compás binario de los tangos lentos. Su influjo en otros géneros está sin calibrar aunque sin duda no es menor, debido a los estilos que adoptaron la misteriosa cadencia rítmica de la zambra en sus realizaciones.

Bajo el nombre de zambra se conocen en la música andaluza dos géneros distintos, el primero perteneciente a un ritual de los gitanos de Granada, y por otra a un estilo teatral creado por Manolo Caracol para sus espectáculos, con el que pretendía recrear el ambiente moruno de las cuevas del Sacromonte. La versión granadina forma parte de la música ritual de los gitanos del Sacromonte, representada de continuo en sus cuevas para regocijo de la extranjería, e integra tres bailes principales: la alboreá, la cachucha y la mosca, cada uno de los cuales simbolizan un momento de la boda gitana. El nombre deriva de las palabras árabes zamra (flauta) o zamara (músicos). Suele aparecer citada en la literatura del XVII y XVIII junto a géneros como zapateado, zarabanda y el fandango y como género propio de los moriscos de Granada. Muchos de estos durante las persecuciones del XVII se unen a las bandas de gitanos, que heredan la tradición de la zambra y la integrarán como un espectáculo propiamente gitano. El ritual de la zambra granadina lo componen la alboreá*, que comentamos en el grupo de las soleares, la cachucha, la mosca y la zambra propiamente dicha, que comentamos en el grupo de los tangos.

Por lo general la Zambra es bailado por dos mujeres. Uno de sus pasos específicos obliga a arrodillarse, representando el momento en que el novio solicita el perdón a los padres de la novia por el rapto de que ha sido objeto ella, según la costumbre gitana. Bailan todas las parejas formando rueda a los novios. Está por descubrir a qué se debe que la zambra gitana haya adoptado este dieciochesco, mundialmente famoso, baile gaditano de claro eco transatlántico, que, como las alegrías, se remonta al tiempo de la invasión francesa, y cuyas coplas en nada aluden al asunto tratado.

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