Se está preparando un breve documental con material inédito sobre el último concierto en vida de Camarón de la Isla.
Aunque ahora se han convertido en clásicos de este arte, en los años 70, cuando la pareja comenzó su andadura profesional, fueron precursores del conocido como ‘nuevo flamenco’. Su toque y su cante comenzaban a expandirse más allá de los aficionados estrictamente al flamenco, abarcando un público más heterogéneo. Iniciaron la senda del flamenco fusión que luego otros muchos seguirían alcanzando grandes éxitos. Los aires hippies que llegaban desde Estados Unidos y recorrían Europa fueron una de las mayores influencias para esta pareja, afectando tanto a la música como a las letras. De hecho, las letras dejaban de lado la amargura y la pena que caracterizan a numerosos palos flamencos, dedicándose a la paz, las flores y el amor. Todo ello de la mano del poeta Juan Manuel Flores. Lole (Dolores Montoya Rodríguez) procede de familia de gran arraigo y tradición flamenca, hija de La Negra, comenzó en el baile hasta dedicarse al cante junto a Manuel. Por su parte Manuel Molina llevaba desde niño en el mundo del flamenco y a los doce años ya formaba parte del trío ‘Los gitanillos del Tardón’ junto a Chiquetete y El Rubio. |
Dolores Jiménez Alcántara es una de las voces femeninas del flamenco más representativa de la historia del siglo XX. Reconocida nacional e internacionalmente debe su nombre artístico a su lugar de nacimiento, La Puebla de Cazalla (Sevilla), en 1909. Su vida estuvo marcada por su ceguera, provocada por un colirio apenas tres días después de nacer. Sin embargo, su salud permitió a los amantes de este género disfrutar de su voz durante casi un siglo, ya que falleció en Málaga en 1999, apenas una semana antes de la fecha prevista para entregarle a la cantaora la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes. Su amor al flamenco y al trabajo queda patente, no solamente por su prolífica carrera y su talento extraordinario, sino porque, la muerte la sorprendió sobre las tablas, el único lugar donde la Parca pudo encontrarla. Así lo contaba la prensa: “…La Niña de la Puebla se ha despedido cantando por soleá. Estuvo el pasado sábado dando un recital en Huelva y, nada más arrojar luz sobre las oscuras melodías lebrijanas, cayó al suelo y hubo de ser trasladada a un centro hospi¬talario. De ahí a Sevilla y, ante el empeora¬miento, urgente traslado al Hospital Carlos Haya de Málaga, donde falleció…” |
Como comentamos hace apenas un par de días, ha abierto sus puertas al público la Posada del Potro, un rincón emblemático del casco antiguo de Córdoba que ahora renace tras un lustro de rehabilitación como Centro de Interpretación del Flamenco y Museo del cantaor Fosforito. Una excusa ideal para recordar a este gran artista de Puente Genil, hijo adoptivo de Córdoba capital. Un talento que comenzó a despuntar cuando el cantaor contaba con apenas seis años, cuando hizo su primera incursión en el cante. Nació en 1932, es el quinto de ocho hermanos y desde la cuna respiró aires flamencos ya que su abuelo materno era conocido como ‘Juanillo el Cantaor’ y su tío fue ‘El Niño del Genil’, a quien se le atribuye la creación del garrotín. En esa familia humilde pero con arte por los cuatro costados crece quien todavía era sólo Antonio Fernández y que llegaría a convertirse en el mítico Fosforito. Sus primeros pasos los da escuchando a los maestros con admiración e intentando imitarlos mientras realiza sus primeras incursiones en ferias y reuniones. Así poco a poco su genio evolucionó hasta tener carácter propio y una identidad independiente en el mundo del cante jondo. |
Es un gran hito para la historia personal del maestro guitarrista Paco de Lucía, pero también para la Historia en mayúsculas del flamenco. El próximo ocho de mayo, el reconocido artista será investido Doctor Honoris Causa por el Berklee Collage of Music, de la Universidad privada de Boston, en Massachussets (Estados Unidos). Los responsables de otorgar esta elevada distinción académica valoran que “su música y su visión artística han influido en varias generaciones de músicos y han contribuido a difundir el flamenco entre el público internacional”. Francisco Sánchez Gómes, de nombre artístico Paco de Lucía, nació en Algeciras (Cádiz) en 1947 y desde ese rincón del Campo de Gibraltar ha conseguido una proyección internacional inimaginable hace unas décadas, cuando el flamenco dejaba de ser un cante recluido en celebraciones privadas para comenzar expandirse por tablaos a lo largo y ancho de España y del mundo. Las cotas de excelencias alcanzadas por Paco de Lucía no se circunscriben sólo al éxito profesional como guitarrista flamenco, sino que ha conseguido influir con su música a todo tipo de estilos y además, el reconocimiento ha dado el salto de lo netamente musical y comercial a lo académico, envolviendo el trabajo de este ilustre algecireño en un halo de respeto aún mayor del que ya tenía. Hijo de español y portuguesa, este no es el primer galardón que obtiene. Muy al contrario, en España ya ha conseguido todo lo que un artista puede desear: Premio Nacional de Guitarra de Arte Flamenco, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Distinción Honorífica de los Premios de la Música, Premio Príncipe de Asturias de las Artes y además es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz. |
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