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Enrique

Enrique

Entender el flamenco, aun sin estar metido en este mundo, lo entiende todo el que sabe escuchar.
Enrique Morente Cotelo nace en Granada, 1942. Cantaor, También conocido en sus principios como Enrique El Granaíno, Vive desde joven en Madrid donde frecuentó la amistad y el magisterio de Pepe de la Matrona, Bernardo el de los Lobitos, Manolo de Huelva y otros destacados intérpretes, alternando con ellos en reuniones de cabales y fiestas íntimas, así como, en Cádiz, con Aurelio. En los primeros años sesenta ilustra diversas conferencias le José Blas Vega, organizadas por la Sociedad de Amigos del Cante Flamenco en la Casa de Málaga de Madrid, acompañándose a la guitarra por Manolo de Huelva y por Vargas Araceli. En 1964, actúa con la pareja de baile Gloria y Camborio, en diversas salas de fiestas, y es contratado para cantar con el ballet de Mariemma, en el Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York y en la Embajada española en Washington. También participa en Córdoba, junto a Pepe de La Matrona y Antonio Mairena, en unas sesiones especiales de arte flamenco, Al año siguiente toma parte con un recital en los Cursos Internacionales de Arte Flamenco de Jerez de la Frontera, organizados por la Cátedra de Flamencología, y dedicados a conmemorar el centenario de don Antonio Chacón, concediéndosele la Medalla de Honor y Actuando en el Gran Festival celebrado en el Teatro Villamarta jerezano, en unión de Terremoto, La Paquera, Gaspar de Utrera, Rosa Durán y José Menese.
Igualmente interviene en la IV Semana de Estudios Flamencos de Málaga y lleva a cabo una serie de recitales en Cádiz y La Unión. En 1966, realiza una gira por Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Suiza, Bélgica, con el elenco de Susana y José, y Japón e Italia con el grupo de Pepita Sarazena y Luis Rodríguez, y en 1967, es premiado en Cartagena y obtiene en Madrid el primer premio del certamen Málaga Cantaora, volviendo a actuar en la Semana de Estudios Flamencos de Málaga, para ingresar seguidamente en el conjunto del tablao madrileño Zambra, en el que figuraban Juan Varea, Rosa Durán, Pericón de Cádiz, Rafael Romero, El Culata y Perico del Lunar, entre otros destacados profesionales, permaneciendo en él durante tres años consecutivos. En 1968, graba su primer disco que obtiene una mención especial en los Premios Nacionales de Flamenco de la Cátedra de Flamencología. Actúa, en 1969, en los festivales de Morón de la Frontera y Mairena del Alcor, e ilustra en Tomelloso, la conferencia de José Blas Vega, «Vida y arte de don Antonio Chacón», acompañado a la guitarra por Perico del Lunar, hijo.
Protagoniza, en 1970, concretamente el 5 de febrero, un hecho histórico para el arte flamenco, al ser el primer cantaor que canta en el Ateneo de Madrid, ilustrando la conferencia de Manuel Ríos Ruiz, «Entorno al cante flamenco», con la guitarra de Manolo Sanlúcar, y seguidamente ofrece recitales en la Universidad de Madrid y de Granada, en los que canta por vez primera poemas de Miguel Hernández, interpretaciones que también realiza en Bruselas, en la Sala Da Vinci, acompañado a la guitarra por Manzanita, ante cinco mil emigrantes españoles. Durante 1971, desarrolla en Méjico una serie de actuaciones en tablaos, teatros y centros culturales, que culmina con su participación en el 1 Festival Internacional Cervantino de Guanajuato y su presentación en el Auditorio de la Universidad de las Américas, en 1972. Ese año se le concede el Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces de Jerez de la Frontera, donde ofrece un recital, presentado por Manuel Ríos Ruiz y acompañado a la guitarra por Manolo Sanlúcar, acto que se repite en el Club Urbis de Madrid y en otros centros culturales de la capital, bajo el título de Flamenco, nueva era; a
Continuación aparece su disco en homenaje a Miguel Hernández y ofrece un recital en la sede parisina de la UNESCO, con la guitarra de Gonzalo Ortega, para seguir dando recitales en España y en el extranjero, entre ellos el que tuvo lugar en Granada, dentro del programa conmemorativo del Concurso de 1922, presentado por Manuel Gallego Morell, junto a la guitarra de Ramón de Algeciras. Este mismo año recibe en Madrid un homenaje, en unión de María Vargas y Manolo Sanlucar, imponiéndosele por los gitanos de la capital, la insignia Tacita de Plata. En compañía de Manolo Sanlúcar en 1973, vuelve a Nueva York, donde realiza una serie de recitales, entre los que se destacan los celebrados en la Sala TulIy del Centro Lincoln y en el Spanish Institute, después de otros en distintos lugares de la geografía española, siendo muy significativo el celebrado en La Unión.
Retorna a Méjico a finales de 1973, y en 1974 vuelve a España para proseguir ofreciendo recitales, entre ellos uno de la peña cordobesa Rincón del Cante, y sus actuaciones en los festivales andaluces y en el Tablao El Café de Chinitas madrileño. Sobresale, en l975, su concierto en la Facultad de Medicina de su ciudad natal. Ese año centra sus actuaciones en Madrid, donde a lo largo de un buen número de recitales, destaca el ofrecido en el Teatro Benavente y su intervención en la Primera Semana del Cante, Baile y Guitarra del Teatro Monumental. Alterna, en 1976, sus recitales, entre ellos el efectuado en el Aula Cultural Antonio Ramos Carratalá de Cartagena, con su participación en la obra Siete mil gallinas y un Camello, de Jesús Campos García, en el Teatro María Guerrero de Madrid. Entre sus actuaciones de 1977, hay que significar su recital en la II Semana de Andalucía, organizada en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. Con su disco Homenaje a don Antonio Chacón, obtiene en 1978, el Premio Nacional de Música Popular dc España, otorgado por el Ministerio de Cultura. Después de abundantes actuaciones en festivales tanto en España como en el extranjero, en 1981 estrena, en el Centro Musical Piaff de Granada, su espectáculo Andalucía hoy, que a continuación presenta en diversas ciudades y en el Teatro Olimpia de París. Ese mismo año, clausura con su grupo el Festival de Primavera, que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Lleva a cabo varias giras de recitales por España y
Europa, y en 1983 participa en Orihuela en el homenaje popular a Miguel Hernández. Con la guitarra de Paco Cortés, actúa en la III Bienal dc Arte Flamenco Ciudad de Sevilla de 1984, y se inaugura en Oviedo una peña flamenca con su nombre. En 1985, canta en las primeras Jornadas de Música Popular de Andalucía, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista madrileño. Destacan entre sus actuaciones de 1986, su participación en el Festival de Lo Ferro (Italia) y en la II Cumbre Flamenca de Madrid, en el Teatro Alcalá Palace, y principalmente su interpretación en el Teatro Real de Madrid,con la Orquesta Sinfónica de Madrid y la guitarra de Juan habichuela, del concierto Fantasía de cante jondo para voz y orquesta, original de Antonio Robledo, concierto que repite en la Mezquita de Córdoba, en 1987.
Enrique Morente está considerado como el intérprete más dedicado a la renovación del cante, sin abandonar en ningún estilo sus caracte-rísticas tradicionales, así corno el mejor adaptador al flamenca de poemas cultos de Miguel Hernández, García Lorca, Antonio y Manuel Machado, San Juan de la Cruz y Al 'Mutamid, entre otros grandes poetas españoles. Además de otras composiciones, es autor de la música de la obra teatral Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca, de Martín Recuerda, y de la parte flamenca de la película cinematográfica La Sa-bina, de José Luis Borau. Ha sido como conferenciante, invitado especial del Ballet Nacional de Canadá. La persona-lidad artística de Enrique Morente es ampliamente glosada por poetas, escri-tores y flamencólogos, de cuyos comen-tarios extraemos los siguientes.. Agustín Gómez: «La interpretación de Morente no tiene la forma clásica del flamenco, es una auténtica renovación de los ele-mentos tradicionales sin derribarlos, au-daz, atrevida, que originará el desprecio de los que se las saben todas y el interés de quienes sienten la llamada del fla-menco con la mente libre de prejuicios formales». Juan de la Plata: «Creemos que lo que Enrique Morente intenta y consigue, por supuesto es dar al can-te, letra y música, el sentido estético que el arte flamenco de hoy pide y exi-ge, si queremos sacarlo de cierto anqui-losamiento tradicional ponerlo comple-tamente al día, en función de los nuevos tiempos. Para ello trata de soltar ama-rras anteriores, buscando su propio camino, su más auténtico sentimiento sonoro, al servicio del mensaje popular de su arte. Ese arte que lleva bien metido en el tuétano de sus huesos». José O. Ladrón de Guevara: «Sólo un artista como Enrique Morente, que lo sabe casi todo sobre los cantes clásicos y los puede decir con una voz antigua de vie-jo maestro, podía embarcase en la aventura de buscar y encontrar nuevos caminos para el cante jondo, sin perder-se en el bosque de la confusión o en los arenales de la esterilidad....con el tacto y la delicadeza del cirujano que preten-diera transplantar el corazón de una mariposa a un grillo real.
Enrique Morente tiene sus manos las resonancias de los viejos cantes flamencos para expresarlos, ahora, con una voz y un sentimiento nuevos, renovados; demostrándonos algo evidente: que el cante, como la vida, no pueden sujetarse a la inmovilidad de un momento de piedra. Quizá sea Enrique Morente uno de los primeros - y sin duda, el más perseverante artistas flamencos que trabaja en el difícil, pero necesario empeño de revitalizar y actualizar el cante: procurando situarlo a la altura de nuestro tiempo, sacarlo de los museos arqueológicos y echarlos a vivir al aire libre, a la calle. con cl pueblo». Manuel Ríos Ruiz: «Enrique Morente es un cantaor con son milenario, con justeza natural para cada estilo, con pleno conocimiento de su arte, con unas facultades asombrosas para conseguir esa armonía que precisa el cante entre cabeza y corazón, de ahí su maestría interpretativa y su personalidad. Pero su gran lección estriba en saber valorar cada tercio por lo que tiene de sustancial latido humano, en mostrarnos musicalmente el significado literario de la copla, su mensaje intrínseco, con una limpieza de dicción admirable y con un vivo sentimiento estremecido de emoción. Todo ello unido a su poderío, a los matices que consigue remontar, voltear, desde el pecho a la garganta. Con Enrique Morente el cante ha ganado dimensión, evolución natural, desde las más recónditas esencias puede decirse que le ha injertado al cante una cultura poética que ya tiene resonancia popular, y sobre todo una sutil donosura, quizá una recuperada o nueva melodía, un hermoso clamor jondo al compás de nuestro tiempo». José Blas Vega: «Aunque Morente es el último de los incorporados, es uno de los que nosotros vemos con más posibilidades para marcar el futuro. En el arte de su cante quedan señaladas cualidades para lograr las más difíciles empresas, a saber: magnífica voz con potencia y equilibrio para dominar agudos y graves. Ritmo y compás. Conocimiento profundo, de casi todos los cantes andaluces. si majestuosas son sus malagueñas, sus siguiriyas nos llevan al mundo arcaico del cante jondo. Fina sensibilidad para llamar al duende en los momentos precisos, mientras que su cante derrocha humanidad, corazón y hombría. Desmedida afición que le ha permitido saltarse todos los obstáculos para una incansable búsqueda de los cantes más antiguos y raros y de los estilos más difíciles y personales y de cualquier giro particular o local que tuviera un detalle importante. Extraordinaria capacidad de adaptación, con el talento suficiente para en el desarrollo de su evolución artística ir aportando una depurada valorización personal en muchos cantes, sin salirse de las exigencias que siempre han marcado las normas tradicionales, aunque eso sólo sea apreciable por una minoría chaneladora.
Su mente siempre creadora consiguió una excelente versión de una Misa Flamenca y ha continuado incursionando por diversas corrientes musicales, llegando a obtener un trabajo de gran calidad musical con temas de Garcia Lorca y Leonard Cohen en una grabación titulada Omega, donde confunde al Flamenco con el Pop de Lagartija Nick, posteriormente y no conforme con lo hecho, ha grabado un trabajo sobre letras de Federico Garcia Lorca en un disco que lleva por titulo precisamente Lorca. Quedamos un tanto tranquilos sabiendo que su saber no se perderá, ya tiene cantando profesionalmente a una hija la que sigue sus pasos.

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