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Antonio el Agujetas

Antonio el Agujetas

El flamenco me ayudó a salir de los barrotes. Para qué nos vamos a engañar

Antonio de los Santos Bermúdez nace en Jerez de la Frontera en 1.962. Hijo del DUENDE Manuel Agujeta y nieto de del saber flamenco Agujeta el Viejo. A la vez que su madre Josefa Bermúdez lo está amamantando, va asociando los cantes gitanos que reboza en su casa por las cuatro paredes. Se cría en la plazuela, con cuatro años ya cantaba por seguiriyas, continua desarrollando su cante en fiestas familiares y entre los amigos; actuando por primera vez en público con 13 años, en la Cátedra de Flamencología de Jerez (detrás de un Agujeta siempre está la mano amiga de Juan de la Plata que comienza a apoyarlo igual que lo hiciera con su padre) con el guitarrista y amigo Alberto San Miguel, que más tarde de convertiría en sus Angel de la Guarda, mentor, representante y educador para una verdadera reinserción social. Actúa con el gran guitarrista Diego del Gastor y acompaña a su padre en algunos recitales y festivales demostrando una gran proyección que culminaría con la grabación de su primer disco con tan solo 16 años.

La situación familiar y sobre todo las drogas lo lleva a cometer pequeños robos, que por el habitual retraso judicial, cuando entra a pagar el primero después de varios años de haberlos cometido, le van cayendo las demás causas pendientes, una detrás de otra, llegando a acumular una condena de 16 años de los cuales cumple 12 a pulso. En los primeros meses de 1.991 graba junto a Moraito su segundo plástico que comparándolo con el anterior la evolución es mínima. Lógicamente por el tiempo que ha estado guardao. En Jerez los cantaores se hacen en las calles, fiestas, tabernas, reuniones familiares, peñas, en el intercambio continuo de vivencias con otros cantaores. Un buen disco que si lo hubiera grabado quince años antes no hubiera habido diferencia.

Gana en 1.993 el Certamen Nacional de Cante que organiza la Dirección General de Prisiones en Córdoba. Graba un álbum compartido con José Serrano ganador de otras ediciones de dicho Certamen, acompañado con las guitarras de Rafael Trenas y Miguel Ochando, donde ya se nota que pronto va a respirar la aparente libertad. El Flamenco cada vez se asemeja más al blues:

En la contraportada del disco escribe Agustín Gómez: "No obstante el grito de este Agujeta como el de sus hermanos, su padre, su tío, su abuelo… es un grito seguiriyero de brillo acerado y abierto como una navaja barbera; a veces, enrrabietado, de fiera herida; a veces, resignado y es cuando me parece más humano. Como buen jerezano, da sus arrollones a los vocablos más comprometidos para el ajuste del compás y de los tonos; el buen jerezano cantaor es una suerte de salvaje brioso que no cuida mucho de las formas su entrega es apasionada y generosa".

Empieza a salir a cumplir contratos y así lo vemos junto a su hermana Dolores en el Salón Dada del sevillano Muro de los Navarros en la Macarena, causando los dos una grata impresión. Sale definitivamente en libertad y estando en uno de sus peores momentos, se topa con su amigo de la infancia el profesor Alberto San Miguel quien relata lo siguiente a Jesús Quintero "Si yo pretendo algo con el tema de Antonio es que si algún día yo no estoy con él, porque la vida es muy compleja, y no se sabe lo que va a pasar mañana; él no tenga que estar como estuvo. Yo creo que Antonio ha sufrido todo lo que puede sufrir un ser humano, incluso más, si yo viviera diez vidas, no sufriría ni la mitad de lo que ha sufrido él. Entonces si algún día no estamos juntos, que él pueda ser autosuficiente. Después de 26 años que he estado por ahí haciendo mi vía, yo el tema de Antonio lo conocía de oída, un día nos encontramos en Jerez, en la calle, le di mi número de teléfono me llamó y estuvimos charlando en mi casa. Nosotros nos conocíamos desde chico, el venía a mi casa y ensayábamos, el CD que va a salir "Así lo siento" –promovido por la Diputación Provincial de Cádiz y la P.F. los Cernícalos en su quintogésimo aniversario- lleva una foto nuestra en la que Antonio tendría unos 13 años actuando en la Cátedra de Flamencología de Jerez".

Se vuelve a presentar en Sevilla esta vez en el templo de Torres Macarena dejando a la gente satisfecha de sus progresos. Pero la verdadera evolución se nota cuando actúa en el 2.000 en el aula Magna de la Facultad de Filología ya de la mano y la guitarra de Alberto San Miguel, cosechando un gran éxito. A continuación comienza un autentico rodaje por las Peñas de la mayoría de las capitales españolas, repitiendo el 8 de marzo pasado en el mismo sitio y a la misma hora y con el aula Magna a rebozar, también por segundo año la ausencia de la prensa sevillana llamada "especializada" se hace patente, probablemente ocupada en la promoción de una disco que estaba al salir con más Estrella. Esta vez si le ponen megafonía y comienza el acto puntualmente, la presentación a cargo del profesor de la Facultad y director del aula de flamenco, aduciendo que nos ha traído al dúo como premio para ellos y regalo para nosotros por la entrega y el magnífico recital que dieron el año pasado. Antonio comienza por romances donde se advierte que está agradecido y viene a jugársela desde el primer instante, ante un público joven que les ve las ganas y se les entrega desde el primer momento, sabiendo escuchar con un silencio sepulcral, dejando los jaleos para los escasos aficionados que habían de más experiencia. Continúa por unos tientos-tangos bastante aceptables; seguidamente se arrancó por siguiriyas con el nivel acostumbrado en la casa de los Agujeta, recibiendo grandes ¡Olé! del público en cada tanda, cuando llega a la cuarta intenta meter una letra nueva pero se le olvida parte de la misma y le dice a Alberto con un gesto que lo saque del atolladero y echando mano de Manuel Torre en un cante valiente y forzao marca de la casa que arranca la gran ovación de la noche; sigue con unos personalísimos fandangos, adentrándose el los terrenos gaditanos nos hace unas alegrías rancias, que dan paso a unas majestuosas soleares. Entra en los oscuros senderos de los martinetes donde ejerce su magisterio, terminando el recital por con unas estupendas bulerías que van desde Cádiz a Jerez, acercándose a Sevilla para terminar en la Plazuela. Enorme ovación del público que los obliga a volver al escenario, dirigiéndose a los organizadores diciéndole –Yo sabía que iba a salir bien- regalándonos una tanda de fandangos, se vuelve a repetir la misma historia y esta ve nos martiriza con unas grnainas que no tenían montada siendo perdonada por el público que se va contentísimo por lo demostrado anteriormente. En todo momento Antonio se muestra con un enorme carisma, adquirido este último año, conectando con el publico en todo momento al que se permite gastar bromas, que son bien aceptada. Como ya dije la otra vez, cante serio, cante honrao y mucho cante jondo a los que nos tiene acostumbrado la casa de los Agujeta, que junto a su hermana Dolores tienen visos de continuidad

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