lupa

Diccionario Flamenco Flamenco

  • Es un canto religioso, generalmente improvisado y sin acompañamiento, realizado en las procesiones de Semana Santa y que tiene su origen en el folclore andaluz. Se trata de una melodía de ejecución libre. Exigen conocer el estilo del cante jondo propio de la tradición musical del flamenco.
    El texto está compuesto por varios versos octosílabos y tiene siempre un significado religioso que alude a los hechos y personajes de la Pasión. Se canta en honor de las imágenes de los pasos que desfilan por las calles durante la Semana Santa.
    La primitiva saeta que se cantaba en Arcos de la Frontera, se acompañaban con instrumentos rudimentarios de viento, generalmente construidos por los mismos cantaores, era un canto liso y llano.

  • Introducción en el cante y el baile. El cantaor templa la voz, se afianza en la tonalidad y en el tempo que marca la guitarra, y entona los ayeos propios de cada estilo, o las tarabillas como tirititrán, lerele, ay ay.
    Este es el elemento primitivo, el quejío, el lamento. Y de ahí surge el modo y tonalidad características del flamenco, sobre una armonía propia que llamamos cadencia andaluza.
    Tambien se llama escobilla o el desplante.
  • Llamado en un principio "playera". Es un palo flamenco, cante trágico, fuerte, oscuro y desolador, interpretado de forma pausada y lenta.
    Es uno de los palos flamencos más importantes. Las letras de sus coplas son trágicas,  y reflejan el sufrimiento de las relaciones humanas, amor y muerte.
    Se compone de cuatro versos de seis sílabas el primero, segundo y cuarto, y endecasílabo el tercero.
    Riman el segundo y el cuarto en consonante o asonante. La estructura en este caso no es estricta, primando el sentimiento sobre la forma, y no es raro encontrarse con Seguiriyas con otra métrica (7-7-11-7 y 8-5-11-6).
    Una forma menos extendida es la estructura 6-11-6, en la que rima el primero con el tercero, y se repite usualmente el segundo verso al cantar.

  • Del grupo de las seguiriyas, la serrana es cante campero de toda Andalucía. Por eso, la serrana también vivió en los viñedos jerezanos. Después, la serrana del campo pasó a las ciudades y buscó en las seis cuerdas de la guitarra rítmico apoyo para su treno.

  • Es el cante y baile típico de las distintas ferias que se celebran por toda la región andaluza, sobre todo en la romería de El Rocío, en la aldea Almonteña de Huelva, o en la Feria de Abril de Sevilla y todas las de Andalucía.
    También son populares en las distintas romerías y en la antigüedad, en los Corralas de vecinos y patios.
    Su origen se encontraría en los años previos a la época de los Reyes Católicos, en unas composiciones que eran conocidas como "Seguidillas castellanas", que con el tiempo evolucionaron y se fueron Aflamencando, añadiéndose el baile en el siglo XVIII hasta llegar a los cantes y bailes con que son nombradas actualmente. Está incluida entre los palos del flamenco.
    A la Feria de Sevilla llegaron el mismo año de su fundación con el nombre que la caracteriza, aunque no fueron reconocidas legalmente con ese término por la Real Academia Española de la lengua hasta el 1884 que fue incluida en el diccionario de la lengua española.
    El baile, es el más popular y más conocido en España pudiéndose diferenciar entre bailes rápidos o lentos.
    Las sevillanas se suele bailar por pareja, salvo excepciones y experimentales combinaciones donde el baile lo ejecuta una formación de más de dos personas al mismo tiempo, al son de las cuatro coplas en que se divide la sevillana.
    En otros tiempos eran siete coplas las que componían la sevillana completa, escasamente se puede escuchar que haya alguien que las cante como antes.
    Se pueden diferenciar cuatro movimientos dentro del baile: paseíllos, pasadas, careos y remate.
    El fin de la última copla se hace coincidir la música y el baile haciendo los que lo ejecuta un bonito y a veces romántico y provocativo desplante.
    Su compás es de 3 x 4, es decir, de tres tiempos. De estos tiempos, el primero es fuerte y los dos siguientes son flojos.
    Los primeros sones que se ejecutan es rasgueando, hasta que el cantante o el guitarrista hace la introducción del cante.
    Suele acompañarse los toques de guitarra con palmas que hacen los palmeros que acompañan al cantante o al grupo.

  • Llegamos a las sevillanas, el más genuino cante y baile, y el más conocido por el público mayoritario.
    Entre estas antiguas sevillanas, las más populares son las denominadas sevillanas corraleras. Las sevillanas corraleras han nacido en barrios, como Triana, la Macarena, San Bernardo, La Feria y la Alameda, que han dado a Sevilla su más típica y personal fisonomía. Barrio de casitas con tejados bajos y balcones policromos, rebosantes de macetas con flores; de casitas ingenuamente pintadas de azul, de rosa, de verde o blanca cal andaluza, y que albergan, a lo más genuino del pueblo sevillano. El origen de las sevillanas puede encontrarse en el ritmo ternario de las seguidillas manchegas, que se remontan al siglo XVI; también se deben señalar las coincidencias métricas -cuatro versos, primero y tercero de siete sílabas, segundo y cuarto de cinco- de las letras de estos dos estilos folklóricos.

  • El nombre proviene de Soledad en dialecto andaluz. Es una combinación métrica propia de la lírica popular andaluza, compuesta por tres versos de arte menor octosílabos con asonancia en el primer y el tercer verso y sin rima de ninguna especie el segundo.
    Se la conoce también con el nombre de "terceto gallego" o "terceto celta". Entendida como composición poética, suele versar sobre el tema de la soledad y el desengaño. El plural de soleá es soleares.

  • La soleariya es un derivado de la soleá, en la que el primer verso es hexasílabo y los otros dos endecasílabos. Como variante, la soleariya puede presentar la siguiente estructura: un primer verso hexasílabo, un segundo verso de arte mayor de entre 10 y 12 sílabas, y un tercer verso hexasílabo.
    En los dos casos citados, la soleariya presenta la rima característica de la soleá, rimando los versos impares en asonante y quedando el segundo libre.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.