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Juan Habichuela

Juan Habichuela

Su gran amor es el cante, por eso lo acompaña tan magnificamente con la guitarra, para embellecerlo todavía más.

Juan Carmona Carmona más conocido como Juan el Habichuela nace en Granada el 12 de agosto de 1933
Inició su andadura por el mundo del flamenco como bailaor, aunque por imposición de su padre. Actuaba por las tardes en el barrio granadino del Sacramonte y por las noches en el hotel Alhambra Palace. Pero lo que Juan Carmona quería era tocar la guitarra, así que se puso manos a la obra. Fue Juan Hidalgo López, el Ovejilla, quien le enseñó los secretos del instrumento, tanto que a los catorce años ya se defendía de una forma más que aceptable.

Empezó tocando en Granada, con los elencos de las bailaoras Gracia de Sacromonte y de Fernanda Moreno, lo que le dio la oportunidad de hacer gira. Llegó a Madrid con dieciséis años para actuar en la Feria de Campo.

Durante el servicio militar en Barcelona, realiza grabaciones con Rafael Farina, Jarrito y Fosforito y asu regreso a Madrid participa en un disco del inigualable Manolo Caracol.

Ha grabado con todos los que han sido en las últimos treinta años: Manuela Vargas, Rafael Farina, Manolo Caracol, Jarrito, El Lebrijano, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Juan Valderrama, José Menese, El Chocolate, Pansequito, Martín el Revuelo, Manuela Gerena, Carmen Linares, Sorderita, Ketama, Naranjito de Triana, Enrique Morente, Luis de Córdoba, Calixto Sánchez, Diego Clavel, Rosario López, Enrique Orozco, Pepa de Utrera, Paco Valdepeñas, El Colorao, Curro Andrés, José Sorroche, Carlos Cruz, Rafael Heredia, José el de la Tomasa, … y El Tiriri. Es padre de Juan y Antonio Carmona del grupo Ketama.

Como él ha declarado siempre, su gran amor es el cante, por eso lo acompaña tan magnificamente con la guitarra, para embellecerlo todavía más.

Campo del príncipe, Del rumor a la catarsis festera
Es imposible callarla. Suena la guitarra de Juan Habichuela y el cante se pone en marcha. Quien no ha escuchado a Juan, el de Graná, no ha escuchado na. Le ha dado dos o tres vueltas al mundo, a compás, marcándole el ritmo y acoplando la nota justa a los más grandes y enseñando a los que no saben -que algunos no aprenderán jamás-. Claro, por el camino se fue dejando jornales en escuchar a los maestros y ahora se venera su magisterio. Este verano del 2002 serán setenta años los que cumpla; las bodas de oro con la sonanta ya las celebró y su trémolo sigue airoso. Es momento de plasmar las cositas de su gusto.

En Granada está su fuente prima, cristalina sigue rumoreando melodías esa guitarra criada en la zambra. Y con una zambra de ensueño abre Habichuela, en recuerdo a un inmemorial Juan el Ovejilla, guitarrista principal que fue de aquel Sacromonte que ya es historia. Así comienza ese puente hecho de rumores y soniquetes que Juan Habichuela tiende entre la memoria y el presente para desembocar, a lo festero, con nuestro Juan nutriendo a los habichuelines. La gloriosa casta continúa. Lo ha titulado Campo del Príncipe.

La voz chiquilla aún del hijo de Rancapino no puede tener un estreno mejor. Quien causó impacto en sus primeras apariciones televisivas remendaando, como niño, a su progenitor, asombra ahora por la frescura, el refreno y el ángel de su cante por tangos. Prosigue el recital con una nueva imagen impagable de la veteranía mimando el porvenir. Entre las primeras salidas a la palestra de Estrella Morente, memorables fueron los conciertos junto al venerable Juan Habichuela. Reviven uno de esos intensos momentos con una vidalita de dulce.

Con una falseta de campanilleros -la que tantas veces le dio el pie a una Niña de la Puebla que no se cansaba de celebrar a Juan como "mostruo" de la bajañí-, introduce un instrumental por farruca mano a manno con el bajo de Carles Benavent. Es un p equeño homenaje a la sonanta soberana de Sabicas, íntimo del Habichuela mayor del reino.

Con La Barbería del Sur recrean el mundo del fandango de Huelva, apoyados por el bajo de Marcelo Fuentes uno de los primeros que se hicieron oir en el joven mundo flamenco.
Vendrá a continuación un momento de especial intensidad. Unas tarantas en las que se saludan dos viejos amigos: Juan Valderrama y Juan Habichuela ¡Vaya par de Juanes ¡Vival la veteranía Ellos, que sacaron al gran escenario a Camarón, han prevalecido. Ahí queda eso. La dedicatoria de Valderrama, al principio del número, lo dice todo: "Un recuerdo cariñoso para mi amigo Juan Habichuela que tantas fatiguitas pasó conmigo". Hacen las añejas tarantas de El Frutos, de Linares. Una lección de flamenquería.

Y regreso al futuro con los tangos de Miguel Poveda, en donde se dan la mano los aires de hoy y las rancias melodías de La Repompa. Poveda, artista y persona que se supera de segundo en segundo, aparece arropado con justeza por Juan y sus ketamas.
Alonso Nuñez, Rancapino, chiclanero y cantaor de voz "tizná" repite. Ha habido motivo. Su negro quejío estremeció sobradamente en la primera entrega antológica de Juan Habichuela e igual asoma en ésta, por malagueñas.
Trascendetal ha sido la colaboración de Enrique Morente y los Habichuela. Tenemos delante lo mejor de la Granada cantaora y tocaora diciendo con sentido de la evolución, no repitiendo, la grandeza flamenca heredada. Colabora el teclado de José María Cortina en estos tientos ejemplares.
Para concluir, unas bulerías vacilonas con sonsonetes de última hora y el reclamo rítmico de siempre. Ahí el aire jerezano de última hora y el reclamo rítmico de siempre. Ahí el aire jerezano de Juañares y Chelo, el compás de los nietos Habichuela y la guitarra sublime, patriarcal del Carmona mayor junto a su hijo.
José Manuel Gamboa

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