La tradicional cuna de las fallas y ninots que hoy duermen en el Museo Fallero se ha convertido en los últimos años en referente de la vanguardia tecnológica y medioambiental como sede de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Allí se puede pasear bajo tiburones, acariciar flamencos o bien experimentar la ciencia en el Museu de les Ciències Príncipe Felipe, mientras la ciudad espera paciente su turno con otros atractivos.

Catedral, arrozales, museos de arte e incluso un macrozoo compiten por atraer la atención de quienes llegan a Valencia, sea por aire, por tierra o por el mar que baña sus recogidas playas de las Arenas y la Malvarrosa y que se puede contemplar como espectáculo impagable desde las alturas góticas del Micalet.

Este viaje nos ofrece también los increíbles atardeceres de la Albufera, el paseo amurallado por Morella o los montes sagrados de Penyagolosa y Montgó, techo de la región con sabor a naranjas.


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