Esta pequeña ciudad cerca del río Henares impresiona por su pasado ilustrísimo: en ella nació Cervantes, sus universidad data de principios del siglo XVI y durante ese siglo fue una de las más florescientes de Europa. Su ambiente es altamente cultural, pero también podemos palpar animación estudiantil y dinamismo permanentes.

Se puede comenzar su recorrido por sus murallas de los siglos XII y XIII y, en concreto, por la puerta de Madrid, que nos sirve como punto de entrada al casco anitguo complutense (Complutum era el nombre de la ciudad bajo el dominio romano). Hay un montón de atracciones para el visitante: la capilla del Oidor, donde fue bautizado el auto del Quijote: allí están la pila bautismal empleada para cristianarlo y sus yeserías de estilo mudéjar intactas. La capilla sirve hoy también como sala de exposiciones. Enseguida la casa natal de Cervantes, en la calle Mayor 48, www.museo-casa-natal-cervantes.org, con su interior tan fielmente reconstruido que ayuda a imaginarse el día a día del escritor en ella.

Merece la pena que recorramos la calle Mayor, pues es la calle con soportales más larga de España. Pasando pro el número 46, quizá tengamos tiempo de visitar el patio típicamente castellano del hospital de Antezana.

Otras maneras de entretenerse en Alcalá son visitar los distintos patios, fachadas y recintos de su Universidad cisneriana y comer o merendar en la Hostería del Estudiante que forma parte de la red de paradores nacionales. Pocas veces podremos probar los dulces típicos de esta ciudad (pestiños, costrada, almendras garrapiñadas) en un antiguo convento del Siglo de Oro como éste. Y a los aficionados al teatro les espera el antiguo Coral de Comedias de la ciudad (www.corraldealcala.com), tanto para recorrer sus pintorescas instalaciones del XVII como para asistir a alguna de las obras que aún se siguen programando desde hace más de tres siglos.
