Una experiencia para todos los sentidos. Caminar por la parte central de las Ramblas, una sola avenida con cinco nombres diferentes, recorrer lentamente el kilómetro largo que va desde la plaza de Cataluña hasta Colón es vivir Barcelona, presenciar un espectáculo, formar parte de ese espectáculo, impregnarse del espíritu de la ciudad. Las Ramblas nunca decepcionan, y subir y bajar crea adicción. Esta alameda es mucho más que una vía pública, es un lugar para pasar el día, un espacio de encuentro en el que se peuden ver las útlimas tendencias en espectáculos callejeros, comprar los primeros jemplares de los diarios del día, comer, merendar o cenar, oler las flores de sus paradas, asombrarse en los puestos de pájaros, perderse en la Boquería, adentrarse en la plaza Real e incluso asistir a la ópera. Las Ramblas siempre están vivas, nunca aburridas.