La playa de Garraf tiene mucho encanto porque aún conserva las casetas de madera que hablan de otros tiempos playeros, de pescadores, de trajes de baño de época, de largas sobremesas alrededor de una paella. No puede faltar en esta excursion una visita por la villa turistica de Sitges que ha conseguido ser un polo de atracción para gays de todo el mundo. Caminata obligatoria por el centro antiguo, que conserva todo su sabor y al que llaman el rincón de la calma, y por el paseo Marítimo para admirar las casas de estilo noucentista, donde se instaló una parte de la burguesía catalana. Sitges, también conocido por el Festival Internacional de Cine, cuenta con el Museo Cau Ferrat (www.diba.es/museuslocals), residencia de verano de Santiago Rusiñol que acoge una importante colección de su obra y de los artistas que, como él, preconizaban un arte moderno: Casas, Utrillo, Clarasó, Mas i Fondevila, Regoyos, Zuloaga, Picasso o Anglada Camarasa. La noche en Sitges es otro de sus atractivos, con una muy animada zona de bares denominada calle del pecado, que en realidad se llama calle del Marqués de Montroig, un marqués olvidado a causa del ocio nocturno (www.sitges.com o www.sitgesvida.com).
